Caballo criollo en Paraguay. |
Amigos y seguidores de este nuestro blog, el espacio
dedicado al mundo del caballo su historia y adiestramiento, esta semana me
gustaría hablarles de un tema que me parece muy interesante, me refiero a la
llegada del caballo al continente americano.
Si investigamos en los libros de hipología y leemos la
teoría de la evolución desde que apareció
el primer caballo hasta que adquirió el aspecto que hoy conocemos, llegamos al momento en el que el caballo se
extiende por si solo a lo largo de todo el planeta, este periodo es muy largo y en su fase
intermedia hace millones de años, el hombre aún vivía en cavernas e incluso se
alimentaba de él.
Misteriosamente el caballo se extinguió del continente
Americano y hasta pasados miles de años
no regreso a sus tierras como lo conocemos hoy.
Si leemos los libros de los prestigiosos hipólogos Prado
(1914) y Cabrera (1945) confirmamos lo que la historia de América nos ha dejado escrito: el primer grupo de
caballos llego al continente Americano en el año 1493 en el segundo viaje de
Colón, llegando primero al territorio que hoy conocemos como las Antillas.
Allí se reprodujeron con éxito y fueron llevados a la actual
Jamaica y México, lugares desde donde la corona española concedió los caballos
suficientes a los conquistadores para llevar a cabo sus arriesgadas
expediciones al interior del continente americano.
Desde México el caballo llego al norte y un siglo más tarde
los ingleses y franceses introdujeron más caballos en Norteamérica.
Por el rio de La Plata hacia Buenos Aires y por el río
Paraguay hacia Asunción llegaron con las expediciones españolas los caballos al
Sur del continente.
Desde Perú hacia Chile de manos de Pedro de Valdivia
llegaron más caballos.
En apenas doscientos años el caballo se extendió por todo el
continente de Norte a Sur, muchos de estos caballos introducidos por los
españoles se perdieron durante las guerras de conquista, otros muchos escaparon
de los ranchos y campamentos, también fueron muchos caballos capturados por los
pueblos indígenas, todas estas situaciones dieron origen a la creación de un
nuevo tipo de caballo, el caballo salvaje, que se crío en libertad y se adaptó
al medio en diferentes zonas del continente.
Según la zona geográfica en donde se encontraban estas
manadas de caballos salvajes recibieron
diferentes nombres, por ejemplo en la zona de la Pampa Argentina y el Cono Sur
en general se les conocía como “baguales” en
otras zonas hacia el Norte se los
llamaba “mostrencos” en Santo Domingo “cimarrones” y en Norteamérica se los llamo “Mustang”.
Mustang es la corrupción de la palabra castellana “mesteño”
con la que se designaba a los caballos de “la Mesta” que fue una antigua
institución medieval fundada en el siglo XIII por el rey Castellano Alfonso X,
esta institución administraba los terrenos comunales en los que se apacentaba
el ganado, este ganado estaba formado en su gran parte por rebaños de ovejas y
en menor medida por vacas y caballos.
Popularmente en aquella época en Castilla a los animales que
pastaban libres sin dueño se los denominaba como “mesteños” porque al no tener
propietario conocido pertenecía al estado o a la comunidad ganadera (La Mesta).
Este término de “mesteño” se trasladó a
América y se afinco en el México colonial.
Las tribus Norteamericanas se familiarizaron con estas
manadas de caballos salvajes y pronto aprendieron a montar, cazar y guerrear a
caballo.
Para los comanches, cherokees, sioux, apaches, cheyennes y
otras tribus, el caballo fue la principal riqueza, medio de transporte y
vehículo inmejorable para la caza del búfalo.
Lo mismo paso al Sur con los Pampas, los Araucanos, Ranqueles… eran pueblos
indígenas que al convivir con el caballo salvaje se convirtieron en tribus
equitadoras, su subsistencia desde ese momento giro en torno al caballo.
Al principio fue el caballo la herramienta del europeo para explorar y colonizar el nuevo
continente y años más tarde se convirtió en el medio de subsistencia del indígena
incluso su principal medio de defensa y ataque frente al hombre blanco.
El caballo ayudo a la supervivencia de las tribus de las
llanuras gracias a él prolongaron las guerras de resistencia en Norteamérica y
en el Sur, los llamados “Malones” (guerrillas y pillaje de los nativos contra
los estancieros criollos y blancos) hasta finales del siglo XIX.
La abundante literatura sobre la conquista del Oeste en Norteamérica
nos deja episodios en los que se narran las aventuras de los indios y sus
caballos “Mustang”.
Estos caballos eran
de mediana alzada, con cascos muy duros que no necesitaban de herrajes estaban acostumbrados a comer poco y a
soportar condiciones extremas.
Cuando el ejército de los Estados
Unidos intentaba someter por la fuerza a los nativos utilizo como arma a la caballería,
esta se enfrentó a los jinetes indios que demostraron su superioridad en
combate a pesar de no tener apenas armas de fuego, los indios norteamericanos resistían
los ataques y cuando podían respondían hostigando
al enemigo causándoles notables perdidas.
El guerrero indio atacaba
velozmente, huía, conocía bien el terreno y se perdía en la llanura pasaba días
escondido apenas sin agua y sus caballos resistían los rigores mejor que los
delicados caballos de raza del ejército norteamericano que se tenían que
retirar siempre por no poder alcanzar a su enemigo.
La victoria más conocida de los
nativos norteamericanos en las llamadas “Guerras Indias” fue la del Little Big
Horn en Montana, allí el jefe piel roja Caballo Loco derroto al séptimo de caballería
y acabo con la vida del Coronel Custer.
Este hecho y otros similares hicieron
que el gobierno Norteamericano decidiera exterminar a las manadas de caballos
salvajes para así someter a los comanches y quitar a los indios su orgullo,
riqueza y velocidad.
Este es un episodio trágico en la
historia del continente, no solo el hombre blanco intento exterminar a los
indios norteamericanos también extermino manadas de caballos en su afán de
dominarlos.
Pero no todo fueron en la
historia del caballo guerras y conquistas, debemos a los caballos buena parte
del progreso que se consiguió en todo el continente, gracias al caballo se desarrolló
la agricultura y se extendió el comercio y las comunicaciones de Norte a Sur.
Los caballos fueron los que
transportaron los materiales y railes del ferrocarril que cruzo Norteamérica de Este a Oeste favoreciendo así su progreso.
En la actualidad en todo el
continente Americano se crían caballos para el deporte (salto, adiestramiento,
endurance, polo…) también para el trabajo en el campo y la monta tradicional
como la monta criolla, el rodeo y la monta wéstern.
Se importan cada año de Europa
cientos de caballos para la cría y el deporte, también se fomentan las razas
locales como la criolla y el paso fino.
El caballo sigue ofreciendo un
modo de vida y sigue siendo muy importante en la cultura y el ocio de todos los
pueblos americanos.