martes, 13 de agosto de 2024
Caballos con mal carácter.
miércoles, 3 de febrero de 2021
Miedo y equitación.
Amig@s del caballo! Muchas veces me he dado cuenta que los caballos se suelen asustar con jinetes miedosos. El miedo del caballo, es uno de los motivos por el que siguen acompañándonos, si no fuera así, se habrían extinguido. El caballo ante cualquier amenaza reacciona con la huida instintivamente.
El miedo es el producto de un sistema neural que evoluciono para detectar el peligro. La amígdala es un órgano pequeño situado en el sistema límbico, la amígdala es el centro cerebral del miedo, modificando esta amígdala se puede reducir la respuesta de miedo. Las glándulas adrenales tienen efectos sobre el comportamiento, su corteza interna segregan hormonas como la adrenalina y noradrenalina, la corteza externa segrega hormonas sexuales andrógenas y estrógenas, hormonas del estrés como las corticoesteroides. Los animales que tienen estas glándulas adrenales más grandes son más emotivos, la domesticación hace que estas glándulas disminuyan de tamaño.
La genética tiene que ver con el miedo, hay líneas genéticas mansas y otras nerviosas. A través de la selección se consiguen animales que se asustan menos. De padres asustadizos, hijos que tienen miedo de todo, la madre si es un poco neurótica, le afectara a su potrillo al aprender todo de ella en sus primeros meses de vida. La raza también tiene que ver con el miedo, caballos de diferentes razas sean más o menos nerviosos.
Se suele decir que huelen el miedo del jinete, si perciben que tenemos miedo será porque hay un peligro cerca y ellos se alteraran. El peligro lo detectan por la vista, el olfato, el oído y el
tacto. Son buenísimos en detectar el peligro, pueblos de Mongolia consideran a los caballos
seres superiores al percibir y alertar con antelación los terremotos. Sienten en sus patas las vibraciones de la manada galopando. Disponen de unos órganos, los propioceptores que les sirven para que el caballo sepa donde está su cuerpo y sus pies, a través de sus cascos reciben mucha información.
¿DE QUÉ TIENEN MIEDO LOS CABALLOS?
Tienen miedo del hombre, si ha tenido mala experiencia en sus primeros contactos, si el hombre actuó violentamente, al caballo no se le olvida. Las alturas les asusta, cuando demuestran poder en la lucha, los sementales se ponen de manos para ser más grandes, para intimidar. Montados estamos por encima de él, para que no se asuste debemos acostumbrarle. Se puede asustar cuando se acerca a un edificio alto, a una nave agrícola, o una pila de pacas de forraje con altura.
Un potro montado por primera vez, tiene miedo de avanzar, se siente desconfiado por el cambio de equilibrio, con nuestro peso encima de él.
Cuidado con el terreno con barro, con el asfalto oscuro y las líneas blancas de la carretera, con los charcos y más cuando están helados, ellos no saben la profundidad de ese charco o si en el fango quedara atrapado. Una mancha oscura en el camino, no quiere pisar en ella, cree que hay un hoyo, puede meter su pata y herirse. A través de sus cascos detectan laspotros que no quieren pasar por el camino, se resisten, se plantan y se dan la vuelta, hay que acostumbrarles, además al pasar puede alzar el vuelo un pato o alguna perdiz, la sorpresa puede ponerlo cerca del pánico.
Se asusta cuando de repente al pasar cerca de una casa levantan una persiana. Cuando se ven reflejados en el cristal de una ventana se sorprenden.
Se puede asustar cuando te pones la chaqueta, cuando te quitas el sombrero, potros que no te conocen de los dos lados se asustan cuando al estar el jinete montado giran su cabeza y encuentran su pierna ahí.
¿QUÉ HACEN CUANDO TIENEN MIEDO?
Cuando tiene miedo se pone en tensión, tiene movimientos bruscos, la cabeza y la cola alta, la nuca rígida, la boca cerrada fuertemente y el cuello duro. Detectan nuestra tensión y miedo, nuestro estado de ánimo y nuestro lenguaje corporal. Quizá estemos indicándole que estamos en peligro, él quiere escapar. Si ante el peligro nos encuentra calmados y confiados puede que él también lo esté, al menos aminora la tensión.
Al igual que él, nosotros con tensión cerramos fuerte la boca, una buena idea es que nos pongamos a silbar o a cantar, así nos relajaremos y él se relaja. Un depredador al acecho no emite ningún ruido, para que no lo detecten, si nosotros cantamos con entonación delicada damos a entender que no queremos hacerle daño.
El caballo se tensa contrayendo sus músculos por el miedo, por la confusión, cuando entramos en conflicto con él y por dolor. Esta tensión afecta a todos los músculos, más a los de la línea superior. Su cabeza muy alta, perfil horizontal “la nariz al viento”, su cuello cóncavo, se dice que el caballo está invertido. Contrae el “longuísimo”, musculo que está a lo largo de sus vertebras, su columna se arquea hacia abajo, ahí sus vertebras se juntan y duele, con el peso del jinete más. Si están tensos no hacen lo que se les pide, se bloquean y ponen su cuello muy fuerte, no podemos flexionarlo. En muchas partes del mundo llevan a sus caballos invertidos sin saber que esta postura no es buena, muchos tienen dolor en el dorso al estar este hundido, tienen fuerza en sus patas pero por la tensión no pueden trasmitirla hacia adelante, golpean fuerte con sus manos el suelo y esto le produce lesiones de tendones y le aparecerán vejigas. Un caballo tranquilo tendrá la mayor parte del tiempo una posición de su cuello horizontal, casi en línea recta con su dorso y su cabeza baja.
En su libro “La lógica del caballo” Lucy Rees describe: El semáforo del miedo. En verde, está calmado y sin tensión muscular. En el amarillo, tiene señales de tensión, invertido, movimientos bruscos, en esta situación no aprende nada. En rojo entra en pánico, intenta escapar. Si tiene un susto cuando está en verde se pone un poco nervioso, si está en amarillo entra en pánico y se desboca. Si está en el amarillo continuamente “se espanta de todo”. A éste hay que volverlo al verde, volviéndole a habituar al manejo, a la montura, al jinete. Nunca castigar las reacciones de miedo o autodefensa.
Si le pedimos algo cuando está tenso, encontraremos resistencia, se mostrara miedoso, entra en pánico. Esperamos a que se relaje. Mirando el músculo masetero, que es un músculo fuerte que mueve y cierra la mandíbula, pasado el momento de tensión, el caballo recupera la circulación en el masetero al mover suavemente la mandíbula, como si estuviera masticando.
Si empujamos una embocadura contra su boca, ésta se cierra cada vez más. Esperar señalesSi tiene miedo al hombre, no se acercara, se ira, no se dejara tocar, estaremos con él en un corral o en el picadero redondo, sin hacer nada, todo el tiempo que sea necesario, nos sentaremos y pondremos buen heno para que coma ahí, nunca nos adelantamos a tocarlo, él nos tocara, por descuido o por curiosidad y vera que no pasa nada.Quitar miedos desensibilizando. Por ejemplo desensibilizarle a nuestro sombrero, quitarte el sombrero hasta donde se asusta y retroceder, premiarle con caricia… Pasamos un plástico o una manta por su cuerpo, primero por su espalda, por su barriga, por sus patas, cuello, nuca y cabeza. Le podemos poner un plástico grande en su grupa con cuidado con el método de acercarse y retirarse. Llegar hasta donde se asusta y retirarse, volver y pasar el sitio donde se asusto un poco más, cuando se asusta, retirarse, premiarle en cada avance. Le hacemos pisar plásticos, con eso le ayuda a perder el miedo a vehículos y a personas que vienen por detrás. Desensibilizar con este método a cada cosa que se asusta y a cada situación, Objetos extraños, cruzar un arroyo, saltar un obstáculo, etc.
Caballos que se asustan de todo, algunos les llaman “pajareros”, cuando estamos juntos formamos una manada de dos, si nos hacemos lideres de esa manada pequeña, o sea que seremos un buen guía y compañero que le protege, el caballo puede no hacer caso a situaciones que puedan asustarle, incluso puede ignorar a otros caballos. No siempre es así, es tan fuerte el instinto del miedo que cuando entra en pánico, solo querrá salir de esa situación y correrá hacia un lugar seguro, aunque confíe mucho en nosotros. Ese lugar puede ser el sitio donde vive con sus amigos equinos, o alejarse a una distancia que él crea que no hay peligro. Si pasamos por un lugar donde siempre se asusta, pasar a un metro más de distancia cambia y no tendrá miedo.
Lo llamo superar muros o conquistar terreno, cuando salimos con un potro por un camino, cuanto más te retiras de las cuadras más tenso va, se asusta y se para cuando se acerca a una casa, luego en una curva que no ve el resto del camino, cuando hay que pasar por encima de un regato, cuando le pedimos que atraviese un charco, etc. Si anteriormente le ocurrió algo que le asusto en un sitio en concreto, en ese sitio se para y se asusta, no querrá pasar por allí.
Hay varios masajes que podemos dar para calmar a caballos asustadizos, consiste en masajear sus orejas desde la base hasta la punta. Un masaje con los dedos dentro de su boca en la encía superior, les va directo a su cerebro y cambia a los caballos tercos o asustadizos. No intentar ese masaje si no estamos muy seguros.
martes, 17 de diciembre de 2013
Conocer mejor al caballo ayuda en su doma.
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| Nuestros caballos de competición pasan parte del día al aire libre |
domingo, 19 de diciembre de 2010
Doma natural en el adiestramiento de caballos.
En estos tiempos que corren es cada vez más frecuente oír hablar de la “Doma Natural”. Son cada vez más los domadores que se etiquetan como “naturales”, pero sigue siendo un concepto un poco extraño para la mayoría de los amantes del caballo, lo que sin duda puede llevar a confusiones y a confundir métodos de doma tradicionales realizados de una forma más paciente y dulce con el caballo con la autentica doma natural.
Para muchos consiste en domar a un potro sin emplear la violencia física, es frecuente oír la frase "yo nunca les pongo mucha presión" o "yo nunca utilizo la violencia" pero a la vez vemos caballos que son sometidos por sus domadores a un gran estrés durante su adiestramiento o que están viviendo en unas condiciones muy poco naturales.
La Doma Natural debemos entenderla como un concepto amplio que nos obliga a realizar un esfuerzo intelectual para intentar comprender a los caballos, debemos ser nosotros los que nos preocupemos a entender sus pautas de comportamiento y sus necesidades y no a la inversa como se pretende habitualmente imponiendoles un sistema de doma y unas costumbres que no son las naturales de un caballo.
No debemos ver la doma natural como un sistema más o menos novedoso para domar caballos, quien se enfrenta a otros sistemas que podemos considerar más tradicionales. Ni mucho menos. La Doma Natural no es un sistema, pues cada domador tiene el suyo propio. La Doma Natural es una postura, si se quiere una filosofía sobre como queremos que sea nuestra relación con los caballos. Todos aspiramos a tener una buena relación con nuestros caballos, una relación basada en la confianza mutua en vez de en el miedo, que quieran estar junto a nosotros, que se les note alegres y relajados.
Pero, ¿Como se consigue la confianza del caballo? La respuesta es sencilla, dando al caballo lo que necesita. Para ello debemos tener muy en cuenta cuales son sus pautas de comportamiento en estado salvaje y actuar en consecuencia.
El caballo es un gran herbívoro cuya principal amenaza son los depredadores. No podemos olvidar que durante miles de años nosotros no hemos sido para el caballo sino un depredador más, por lo que su instinto de supervivencia le hace huir del hombre. Durante millones de años de evolución el caballo ha ido perfeccionando su sistema de defensa. Con el tiempo se ha hecho más fuerte y más rápido lo que le convierte en uno de los animales que puede resistir más tiempo corriendo a gran velocidad, pero tiene un problema, para ello necesita comer grandes cantidades de hierba por lo que está muchas horas al día con la cabeza en el suelo. En esa situación el caballo no puede ver su entorno, por lo que es más vulnerable al ataque de posibles depredadores. Para evitarlo, el caballo se une con otros formando grupos familiares donde mientras unos comen o duermen otros vigilan. Cuando el caballo se siente amenazado por algún peligro siempre huye. La velocidad y resistencia son su mejor defensa. Un caballo sólo se defenderá dando coces o mordiscos cuando no pueda huir. Las patadas y mordiscos no son muy eficaces, no es fácil matar a un depredador de esa manera, la verdad es que el caballo no es muy certero cuando lanza las patadas. Por eso será su última opción. Si tiene la mínima oportunidad de huir eso es lo que hará. Conocer este comportamiento es muy útil para nosotros a la hora de relacionarnos con los caballos. Para que la protección del grupo sea efectiva los caballos han desarrollado un sistema de comunicación gestual que les permite reaccionar ante la menor amenaza. En definitiva, los caballos mediante un lenguaje corporal muy claro se transmiten unos a otros las señales de alarma o tranquilidad adecuadas a cada situación. Por lo tanto vemos que los caballos son muy sensibles alas señales corporales, y entienden muy bien cuando una situación es o no peligrosa en virtud de lo tensos o relajados que estemos.
Otro aspecto fundamental del comportamiento del caballo es la concepción que tienen del espacio que les rodea. Para el caballo hay dos espacios muy diferenciados, uno amplio, que podríamos llamar de seguridad, donde no permitirá que entre ninguna posible amenaza, y otro personal, muy importante dentro del grupo pues el caballo sólo permitirá a sus amigos que entren dentro de éste último. Por lo tanto nosotros debemos superar una primera barrera que nos separa del caballo que es su miedo instintivo al hombre como depredador. Si lo conseguimos podremos acercarnos al caballo y entrar dentro de su espacio de seguridad, él no huirá pues estará acostumbrado a nuestra presencia y dejará de vernos como una amenaza. Pero la segunda barrera es más difícil de franquear, pues el caballo debe no sólo aceptarnos, sino considerarnos como a un amigo, si no nos acepta como tal no permitirá que entremos en su espacio personal ni por tanto que lo toquemos.
Otro aspecto esencial del comportamiento del caballo es su capacidad para coordinarse con los otros miembros del grupo. Ya desde muy pequeños, en sus juegos, practican la coordinación. No debe olvidarse que su vida dependerá en muchas ocasiones de ser capaces de coordinarse en su huida, pues para el depredador es mucho más difícil escoger una presa a la que dar caza si todo el grupo se mueve como si fuera un único individuo.
No podemos olvidar por último la organización del propio grupo familiar, en donde a diferencia de lo que muchos piensan no se organiza en base a una relación de dominio y sumisión, sino a partir del liderazgo de uno de sus miembros. Los grupos familiares están normalmente formados por un semental y de dos a cinco yeguas con sus potros nacidos ese año y los de años anteriores normalmente hasta que tienen tres años. El semental se encarga de la protección del grupo, se enfrenta a las amenazas de posibles rivales o de algunos depredadores. Así mismo el grupo está liderado por una yegua, normalmente una yegua vieja pues será ésta la que tienen más experiencia y a la que el resto del grupo sigue voluntariamente. Ella decide cuando ir en busca de agua, de mejores pastos, de sombra, refugio, etc.
Las relaciones de dominio y sumisión sólo se darán en situaciones de conflicto, cuando dos caballos se tienen que enfrentar por algo y éstas son muy concretas y no suelen darse entre los miembros de un mismo grupo familiar. Vemos actitudes de dominio por ejemplo, cuando el semental de un grupo se enfrenta con otro macho que quiere quitarle a sus yeguas.
A diferencia de lo que ocurre con los caballos salvajes, en las relaciones sociales de los domésticos si vemos con frecuencia relaciones de dominancia y establecimientos de jerarquías. Debemos pensar que se encuentran en situaciones artificiales creadas por el hombre donde se ven obligados a competir por los recursos, al igual que pasa en los grupos de cazadores. Hay un poco de comida, un poco de sombra, etc. Cuando se dan estas situaciones de dominancia, el dominante lo único que busca es que el otro, el que es más sumiso se aleje de él dejándole el camino libre al recurso que quiere conseguir, ya sea comida, agua, etc. El sumiso no adopta en realidad una actitud de sumisión, no se acerca al dominante como si le pidiera permiso para compartir los recursos, simplemente se aleja de él. Nadie quiere estar con el dominante, pues cuando se acercan a él lo único que recibirán sera una coz o un mordisco. El dominante a diferencia del líder no tiene por que ser el más experto, le basta con ser el más fuerte ya sea físicamente o de carácter.
No sucede eso con el líder de la manada los otros quieren estar junto a él, pues en él confían y saben que donde está el líder habrá tranquilidad.
De nosotros depende convertirnos en el dominante o en el líder. Yo personalmente prefiero ser un líder en el que mis caballos confían más que el dominante a quien los caballos temen. Ejercer el liderazgo sobre el caballo es la base de la Doma Natural. Si el caballo no nos ve como a su líder no nos seguirá voluntariamente. No es tan difícil como puede parecer convertirse en líder. En primer lugar los potros nunca son los líderes por lo que es natural en ellos buscar uno en quien confiar. Además no todos quieren la responsabilidad del liderazgo pues eso supone una mayor responsabilidad y riesgo. La mayoría cede ese puesto gustosamente, lo que podemos aprovechar para ocupar dicha posición.
Por desgracia, a menudo, no tenemos en cuenta las necesidades reales del caballo y con toda nuestra buena intención actuamos radicalmente en contra de dichas necesidades. Cuando se va a domar un potro es muy frecuente que lo primero que se haga con él sea meterlo en una cuadra, pues piensan que será así más fácil hacerse con él. Muchas veces son boxes donde ni siquiera puede ver a otros caballos sintiéndose totalmente aislado y perdido. Eso sí, nos preocupamos de que tenga un buen techo, buena cama y tres comidas al día. También nos preocupa mucho su aspecto, les afeitamos los bigotes y el pelo de las orejas sin saber que les quitamos sensibilidad y los hacemos más vulnerables a que se introduzcan en sus orejas elementos extraños que pueden ser causa de infecciones. Al parecer estamos confundiendo nuestras necesidades con las del caballo.
Cuando se saca del box el potro va sujeto de un ramal y lo primero que se hace es atarlo. Muchas veces para ponerle la montura lo atamos tan corto a la pared para evitar que se mueva que ni tan sólo puede mover su cabeza, impidiéndole sin saberlo que pueda ver lo que le rodea. A diferencia de lo que pensamos estar encerrado no nos facilita su doma, todo lo contrario. Cuanto más encerrado y aislado esté más estrés sufrirá. Esa es la mejor forma de conseguir un caballo nervioso o incluso deprimido.
Tenemos que tener muy presente que para comenzar el adiestramiento del potro con la esperanza de obtener buenos resultados es esencial que esté en las mejores condiciones posibles, tanto física como sicológicamente.
Intentaré explicar brevemente aquí cómo podemos conseguir fácilmente su confianza si tenemos en cuenta que el caballo necesita sentirse libre para poder huir del peligro y estar en compañía de otros; y como podemos a su vez aprovechar los instintos naturales del caballo en su adiestramiento en nuestro propio beneficio como son su gran capacidad de coordinación y de comprensión del lenguaje corporal.




