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domingo, 12 de julio de 2026

Cómo introducir a un caballo en el cross-country paso a paso.

Amig@s del caballo! El cross-country es una de las disciplinas más completas y exigentes de la equitación. Requiere un caballo valiente, equilibrado, con buena condición física y capaz de mantener la concentración en entornos abiertos y variados. Sin embargo, ningún caballo nace preparado para el cross: debe ser educado con un proceso técnico, progresivo y respetuoso que garantice seguridad y confianza.

Este artículo presenta un método profesional para introducir a un caballo en el cross-country desde cero, evitando errores comunes y construyendo una base sólida para su futuro deportivo.

1. Evaluación inicial del caballo

Antes de comenzar, es imprescindible valorar:

  • Condición física: resistencia, musculatura, salud general.

  • Experiencia previa: trabajo en pista, salto clásico, manejo en exteriores.

  • Temperamento: sensibilidad, reactividad, capacidad de concentración.

  • Confianza con el jinete: obediencia, respuesta a ayudas, control del ritmo.

Un caballo que no está equilibrado en pista no debe comenzar el cross. La disciplina exige precisión y autocontrol.

2. Construir la base desde la pista

El cross no empieza en el campo: empieza en la pista.

Objetivos técnicos previos:

  • Ritmo estable en galope.

  • Transiciones limpias y sin tensión.

  • Líneas rectas y curvas controladas.

  • Salto clásico básico: verticales, cruces y combinaciones sencillas.

  • Obediencia a la pierna: avanzar, mantener y recuperar ritmo.

El caballo debe aprender a pensar hacia adelante sin acelerarse y a mantener la línea aunque el entorno cambie.

3. Primer contacto con el exterior

Antes de saltar obstáculos naturales, el caballo debe familiarizarse con el entorno del cross.

Trabajo recomendado:

  • Paseos al paso y trote por el campo.

  • Galope controlado en terreno abierto.

  • Exposición a elementos naturales: agua, sombras, árboles, desniveles.

  • Trabajo en colinas para mejorar equilibrio y fuerza.

El objetivo es que el caballo observe, respire y avance sin tensión.

4. Introducción a los obstáculos naturales

La progresión debe ser lenta y lógica. El caballo debe comprender cada tipo de obstáculo antes de enfrentarlo en combinación.

Obstáculos iniciales:

  • Troncos bajos (30–50 cm).

  • Pequeños taludes sin salto.

  • Pasos por agua sin salto.

  • Cunetas muy suaves.

Claves técnicas:

  • Aproximaciones rectas y con ritmo constante.

  • No exigir altura: solo comprensión.

  • Repetir hasta que el caballo avance con decisión y sin duda.

El caballo debe aprender que los obstáculos naturales no muerden, y que siempre hay una salida clara y segura.

5. Desarrollo de la confianza y la honestidad

El cross exige un caballo honesto: que avance incluso cuando la distancia no es perfecta. Para desarrollar esta cualidad:

  • Mantener siempre un galope funcional, no excesivamente rápido.

  • Permitir que el caballo vea el obstáculo sin interferencias.

  • Acompañar con el cuerpo sin adelantarse.

  • Recompensar cada aproximación correcta, aunque sea pequeña.

La honestidad se construye con claridad, repetición y ausencia de presión.

6. Obstáculos de agua: el punto crítico

El agua es uno de los elementos que más dudas genera en caballos jóvenes.

Progresión recomendada:

  1. Entrar y salir del agua sin salto.

  2. Trote dentro del agua para mejorar confianza.

  3. Pequeños saltos antes de entrar.

  4. Pequeños saltos al salir.

  5. Combinaciones simples con agua.

Nunca se debe forzar al caballo a entrar. La paciencia aquí es esencial.

7. Taludes, bancos y desniveles

Los cambios de altura requieren equilibrio y control.

Trabajo técnico:

  • Subidas y bajadas sin salto.

  • Pequeños bancos con caída suave.

  • Control del cuerpo del jinete para no desequilibrar al caballo.

  • Galope recogido antes de descender.

El caballo debe aprender a usar su cuerpo y a confiar en sus pies.

8. Combinaciones y líneas complejas

Una vez que el caballo domina los obstáculos básicos, se introducen:

  • Líneas de dos troncos.

  • Combinaciones con agua.

  • Talud + tronco.

  • Curvas con salto.

  • Obstáculos que requieren decisión.

Aquí se evalúa la capacidad de lectura del caballo y su respuesta a las ayudas.

9. El papel del jinete y del entrenador

El éxito del proceso depende de:

  • Un jinete equilibrado y claro en sus ayudas.

  • Un entrenador que programe el trabajo sin prisas.

  • Sesiones cortas, positivas y con descansos.

  • Progresión lógica sin saltos de dificultad.

El caballo debe sentir que siempre puede confiar en quien lo guía.

10. Conclusión: el cross se construye, no se improvisa

Introducir a un caballo en el cross-country es un proceso técnico que requiere:

  • Paciencia.

  • Progresión.

  • Claridad.

  • Repetición.

  • Seguridad.

Un caballo bien educado en el cross será valiente, equilibrado y capaz de disfrutar la disciplina sin estrés. La clave está en no saltarse etapas y en respetar el ritmo de aprendizaje del animal.

viernes, 3 de marzo de 2023

El salto ecuestre.


Amig@s del caballo! Hoy vamos a hablar de las fases del salto y como responde el cuerpo del caballo a este ejercicio.

Comprender las fases del salto puede ayudarnos a montar, entrenar mejor a nuestros caballos.

El salto de un caballo tiene cinco fases: aproximación, batida o despegue, vuelo (basculante), aterrizaje y salida o recuperación. Los caballos pueden saltar desde cualquier marcha o desde un punto muerto, pero generalmente saltan desde el galope. Normalmente saltan la mayoría de los obstáculos ordinarios "con calma"; Es decir, la longitud del salto es la misma que la longitud de la zancada de galope.

Primera fase - Aproximación:

Durante la aproximación, el caballo ve el salto, juzga el esfuerzo necesario para despejarlo y ajusta su línea (dirección), ritmo (velocidad), equilibrio, impulsión y longitud de zancada para llegar al mejor punto de despegue. Necesita una marcha bien equilibrada y rítmica que le permita ajustar su paso y enganchar sus patas traseras debajo de su cuerpo para el despegue. Debido a la forma en que los ojos de un caballo se enfocan, debe subir o bajar la cabeza para ajustar su enfoque en el salto. Una posición muy alta de la cabeza o la restricción de la cabeza y el cuello puede afectar su capacidad para ver el salto.

Segunda fase – Batida:

El último paso antes del despegue es a menudo corto. Equilibrado sobre una pata delantera, el caballo engancha sus patas traseras hacia adelante debajo de su cuerpo, flexionando el lomo en la articulación lumbosacra. Las patas traseras deben estar alineadas juntas para obtener el máximo empuje. El caballo "se sienta" en sus cuartos traseros con los corvejones doblados mientras sus patas delanteras empujan contra el suelo, una tras otra, usando los músculos de las patas delanteras y los hombros (especialmente los tríceps) y el mecanismo de resorte de las patas delanteras para levantar la derecha. Ambas patas traseras empujan poderosamente contra el suelo, enviando a todo el caballo hacia arriba y hacia adelante. Cuando el caballo abandona el suelo, su cuello se extiende hacia adelante y sus hombros giran, levantando sus patas delanteras. Sus patas delanteras se doblan fuertemente para evitar golpear el obstáculo, y sus patas traseras se extienden hacia atrás cuando abandona el suelo.

El equilibrio y el empuje del despegue son críticos, ya que esto determina qué tan alto y ancho salta el caballo: una vez en el aire, no puede elevarse más alto. No enganchar ambas patas traseras o empujar lo suficientemente fuerte, o "dejar una pata trasera atrás", le roba al caballo el poder y el "alcance" (capacidad de saltar alto y ancho). Si es demasiado lento para levantar la derecha o doblar las patas delanteras, o si sus hombros no giran o sus patas delanteras no se doblan lo suficiente, puede colgar las rodillas y golpear la cerca con las patas delanteras. Golpear un obstáculo en el frente, especialmente por encima de las rodillas, puede causar una caída y, por lo tanto, se considera una falta grave.

Fase tres: vuelo y basculante

En vuelo, el caballo abandona el suelo, viajando hacia arriba, hacia adelante y sobre el obstáculo en un arco o "bascule" (una palabra francesa que significa "arco en movimiento"). Su cuello se extiende hacia adelante y hacia abajo mientras sus hombros giran, levantando y doblando sus patas delanteras al máximo a medida que pasan por encima del punto más alto del obstáculo. La bajada de la cabeza y el cuello tira de los sistemas de ligamentos nucal y dorsal, especialmente el ligamento supraespinoso que corre por la parte superior de la espalda. Esto ayuda a crear la báscula o arco en el cuerpo del caballo. A medida que la espalda gira, los cuartos traseros se elevan y las patas traseras comienzan a doblarse.

A medida que los cuartos traseros pasan sobre el punto más alto del salto, las patas traseras se doblan. Los corvejones, las articulaciones están fuertemente flexionadas, con los corvejones levantados detrás de los cuartos traseros. A medida que desciende hacia el suelo, la espalda del caballo se aplana, la articulación lumbosacra se cierra y el cuello se eleva, a medida que los antebrazos y las patas delanteras se despliegan y se estiran hacia el punto de aterrizaje.

Fase cuatro – aterrizaje

El caballo aterriza primero en una pata delantera extendida, seguida rápidamente por la segunda. El cuerpo gira hacia adelante sobre ambas patas delanteras, que luego se levantan y se doblan hacia atrás debajo del cuerpo, creando un breve momento de suspensión antes de que la primera pata trasera toque el suelo. La articulación lumbosacra se abre y la espalda se redondea a medida que los cuartos traseros avanzan para aterrizar. La primera pata trasera está bien conectada hacia adelante debajo del cuerpo del caballo, seguida de la segunda pata trasera. Las patas delanteras se doblan, se despliegan y se extienden hacia adelante de nuevo en la secuencia adecuada para el galope, en la cabeza que el caballo ha elegido.

El caballo absorbe el primer choque de aterrizaje con los músculos y tendones de la zona del hombro, el brazo y la mano delantera, y las articulaciones de las manos delanteras. Un buen aterrizaje es equilibrado, coordinado y elástico.

Fase cinco: recuperación

El caballo recupera su equilibrio normal de galope y zancada y reanuda el galope. El primer paso después del aterrizaje a menudo se asemeja a un pequeño salto, llamado "medio atado". Cuando un caballo salta con zancada y aterriza ligeramente en buen equilibrio, su recuperación es rápida, natural y sin esfuerzo y puede avanzar fácilmente. Un jinete que mantiene el equilibrio y no interfiere con los esfuerzos del caballo lo hace más fácil.

El orden en que aterrizan las patas delanteras establece el plomo de galope; Dado que las patas delanteras se pliegan uniformemente durante el salto, es fácil para un caballo cambiar las correas en un salto o elegir la ventaja en la que prefiere aterrizar. Los buenos saltadores, especialmente cuando se pasa por un salto mediano a grande, es probable que cambien las pistas.

Aterrizar rígidamente, en mal equilibrio o con impulsión insuficiente hace que la recuperación sea un esfuerzo. Una recuperación retrasada hace que un caballo tarde en alejarse del obstáculo; También le toma más tiempo y esfuerzo ajustar su equilibrio y zancada. Si un jinete pierde el equilibrio o interfiere con los esfuerzos de recuperación del caballo, puede volverse tenso y rápido, retrocediendo o huyendo del desagradable esfuerzo de recuperación. El suelo fangoso profundo puede retrasar al caballo en levantar sus patas delanteras durante el aterrizaje; Esto lo pone en peligro de "sobre-alcance", que ocurre cuando la pata trasera golpea la parte posterior de la mano delantera, el tendón, el talón o el zapato. Esto puede resultar en lesiones o la pérdida de un zapato; Las botas de tendón y las botas de campana se utilizan para proteger las patas delanteras contra tales lesiones.

Un jinete exitoso no solo monta su caballo, sino que también entiende cómo funciona y se mueve. Comprender cómo sus saltos de caballo pueden mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y ayudar a resolver problemas cuando las cosas no van del todo bien.

La importancia de un "buen vuelo"

Saltar con la espalda rígida y hueca o el cuello retraído evita una buena báscula y causa un salto rígido e inhibido. Sin una buena báscula, las patas delanteras no se pueden levantar tan alto o doblarse con tanta fuerza, y las patas traseras pueden bajar demasiado y golpear el obstáculo.

Un jinete que se queda atrás del movimiento, interfiriendo con el uso libre de la columna vertebral del caballo, o restringiendo el uso del caballo de su cabeza y cuello, puede causar falta de bascule. Un caballo desesperado puede realizar "acrobacias" en un esfuerzo por no chocar con la cerca: puede agarrar sus piernas, girar hacia los lados, hacer movimientos desesperados de "natación" con sus piernas o extender sus patas delanteras o traseras temprano. Incluso puede tratar de poner un pie encima del obstáculo, ¡generalmente con resultados desastrosos!

Tren de aterrizaje

Un aterrizaje rígido, desequilibrado o brusco es difícil tanto para el caballo como para el jinete y puede lesionarlo. Un caballo tenso no puede usar sus resortes y amortiguadores de manera eficiente cuando aterriza, y es más probable que cometa errores o se lastime. La impulsión insuficiente y el equilibrio deficiente pueden hacer que un caballo aterrice pesadamente sobre sus patas delanteras, lo que dificulta reanudar el galope, y en terreno áspero, profundo o resbaladizo, puede provocar una caída. Algunos caballos aterrizan de manera desigual para evitar una pierna débil o dolorida. Si un caballo debe girar poco después de un salto pero aterriza en la delantera equivocada, el giro es más difícil y es posible que tenga que ejecutar un cambio volador de correas.

La interferencia del jinete (especialmente caer detrás del movimiento, caer sobre la espalda de un caballo o atrapar al caballo en la boca durante el aterrizaje o la recuperación) puede hacer que el caballo deje caer la espalda y los pies prematuramente, aterrizando más o menos en las cuatro patas a la vez. Esto es molesto, doloroso y muy duro para la espalda del caballo.

martes, 10 de enero de 2023

Entrenamiento de recuperación física.


Amig@s de caballo! comienza un año nuevo y seguro que muchos de ustedes quieren iniciar su temporada de competición. Hoy les quiero compartir una tabla de entrenamiento para poner en forma sus caballos. 

Esta tabla es útil para caballos que regresen al trabajo después de un descanso, o  para aquellos que estén buscando aumentar su ejercicio teniendo en cuenta los concursos, es fundamental que nuestros caballos estén en forma para el nivel de trabajo que hará durante este año que comienza para ayudar a minimizar la probabilidad de lesiones.

La aptitud física debe trabajarse gradualmente durante un período de semanas para permitir que el cuerpo del caballo se ajuste a los cambios en el nivel de ejercicio. No hay atajos, ya que los aumentos repentinos en el trabajo pueden resultar en músculos forzados y lesiones. Evitemos forzar a los caballos.

La salud general de un caballo debe revisarse antes de comenzar cualquier trabajo de acondicionamiento físico, sobre todo si está comenzando desde cero, así que asegúrense de que su caballo esté listo para comenzar a trabajar organizando las vacunas, los controles odontológicos, el herrado y la desparasitación según sea necesario. Aún deben asegurarse de que sus caballos estén sanos después de un breve descanso o una ligera reducción en la carga de trabajo debido a las vacaciones navideñas.

Este plan de recuperación física me encanta porque esta basado en mucho trabajo en el exterior, el trabajo fuera de la pista estimula al caballo y lo vuelve menos asustadizo.

Este plan de trabajo sirve para caballos de salto y concurso completo. Para caballos de adiestramiento (Dressage) es también muy positivo pero si su caballo no salta, en la  séptima semana introdúzcale ejercicios que le exijan más reunión, y en la ultima semana introduzca ejercicios relacionados con el galope como series de cambios de pie.

Cada caballo es un individuo y el período de tiempo requerido para obtener un caballo en forma estará influenciado por:

  • La edad del caballo: los caballos veteranos y los caballos muy jóvenes tardarán más en ponerse en forma que los que están en su mejor momento.
  • Qué tan en forma está el caballo ahora: un caballo que se ha mantenido en marcha estará más en forma que uno que ha tenido unas vacaciones de campo sin ejercicio.
  • Cualquier lesión: un caballo regresa al trabajo después de un tiempo libre con una lesión necesitará muchas semanas de trabajo lento para garantizar que no se aplique demasiada presión a la parte lesionada.
  • Duración del descanso: por ejemplo, un caballo que está acostumbrado a descansar durante el invierno y es traído de vuelta en la primavera, estará en forma más rápido que un caballo que se pone en forma por primera vez este año.

La mayoría de los programas de acondicionamiento físico se pueden dividir en tres etapas:

  • Etapa 1 – Trabajo lento para preparar los músculos, tendones y ligamentos del cuerpo.
  • Etapa 2 – Trabajar para mejorar la fuerza y la resistencia y la aptitud física básica.
  • Etapa 3: trabajo más rápido para preparar la resistencia que necesita un caballo de competición.

Al completar las tres etapas, su caballo estará en condiciones de competir regularmente en una variedad de disciplinas cuando se reinicien.

Un programa de gimnástico para vuestros caballos:

El programa de acondicionamiento físico que se expone a continuación atiende a un caballo que se ha mantenido realizando un ejercicio suave y cuyo jinete tiene la intención de competir regularmente en competiciones de nivel básico.

El caballo debe tener un día libre por semana, con tiempo en el campo para estirarse y relajarse.

Semana 1 - Alrededor de 20 minutos de trabajo al paso caminando por el campo.

Semana 2 – Aumentar el trabajo vial a 30-40 minutos por día, subiendo y bajando laderas suaves.

Semana 3 – Aumentar el trabajo vial a 60 minutos por día, incluyendo el subir algunas cuestas más pronunciadas.

Semana 4: extienda el tiempo en el campo con hasta 90 minutos por día (puede ser en dos viajes separados), incluyendo un poco de trabajo de trote en un terreno adecuado.

Semana 5 – Comenzamos a introducir una equitación suave en la pista (20-30 minutos como máximo). 

Semana 6 – Aumente gradualmente el tiempo dedicado a la instrucción del caballo o a recordar ejercicios. El tiempo de trabajo se puede aumentar a 1 hora.

Semana 7 – dedicaremos un tiempo especial al galope cuando paseamos por el campo, incluyendo algunos galopes cuesta arriba. Continuar con el adiestramiento en la pista, empezamos a introducir saltos fáciles.

Semana 8-9 – Continúanos con el trabajo de la semana 7 e introducimos un trabajo más rápido (galope largo, pero galope controlado) en un formato de entrenamiento continuo o de intervalos. A partir de este momento podemos saltar combinaciones más exigentes con el nivel del caballo.

A partir de la semana 9 veremos como nuestro caballo esta preparado para superar con éxito su rutina de esfuerzo diario antes del descanso y estará listo para continuar su entrenamiento basado en la superación de pruebas de salto de un nivel medio.


lunes, 3 de octubre de 2022

Ejercicios con barras para musculación.


Amig@s del caballo! hoy les quiero compartir unos consejos para fortalecer la musculatura central del caballo. Los músculos abdominales juegan un papel vital en la estabilización de la pelvis, la columna vertebral y el dorso de un caballo.

Aquellos caballos con poca fuerza central tendrán dificultades en sus movimientos y equilibrio y no podrán alcanzar el máximo rendimiento.

Podemos poner cinco barras de tranqueo para pasarlas al trote en el suelo a una distancia de aproximadamente 80 cm-1 m, dependiendo del tamaño de nuestro caballo, levantando extremos alternativos del suelo con un bloque. Pasaremos al paso sobre las barras con la rienda suelta dejando que el caballo tome el control. Poco a poco subiremos las barras como hemos descrito para que el caballo eleve más las extremidades.

Puntos para recordar: Sentarse rectos, mirar hacia adelante y manos hacia adelante.

Deténgase unos pasos fuera de las barras para que el caballo vea lo que tiene que hacer y luego camine lentamente sobre ellas. Pasar barras elevadas al paso y al trote son particularmente buenas para mejorar la fuerza muscular central del caballo, la coordinación casco-cerebro, la postura y la mejora del dorso.

Ejercicio dos

Colocamos tres barras en el suelo (separados por una distancia más amplia que en el ejercicio anterior unos 3,50m) y levantamos ambos extremos de cada barra. Galopamos sobre las barras, las barras deben estar levantadas del suelo como mucho 15cm.

Puntos a recordar: Asegúrense de tener un galope activo y permanecer suave en las manos.

El galope es ayuda a la reunión y el remetimiento de los posteriores, ya que usa ambos lados al mismo tiempo, por lo que trabajar en galope es una de las formas más simples de mejorar el tono muscular abdominal. Este ejercicio también es bueno para desarrollar el cabestrillo torácico y la fuerza del cuarto trasero, la flexibilidad de la espalda y la movilidad lumbosacra.



Ejercicio tres

Ponemos cinco barras de extremo a extremo en el suelo en una larga fila. Montamos al caballo junto a las barras durante un número impar de pasos antes de pedirle que pise de lado la barra. Seguimos caminando por el otro lado de la barra durante el mismo número de pasos antes de retroceder sobre el poste (pasos atrás). Continuamos el ejercicio a lo largo de la longitud de la barra. Comenzamos con siete pasos antes de reducirlo a cinco y luego a tres.

Puntos a recordar: Asegúrate de que el pie más cercano a la barra pase primero y mantenga un ritmo uniforme.

Puede ser útil para el jinete hacer este ejercicio a pie primero para que entiendan lo difícil que es y lo que se le pide al caballo. Este ejercicio es muy bueno para la estabilidad lateral y la flexibilidad, la propiocepción y la fuerza muscular central y garantiza que sepa dónde están los pies del caballo. También ayuda a desarrollar la armonía entre el caballo y el jinete.

Ejercicio cuatro

Pasemos tres saltos con fondo en una línea curva. Para desarrollar el ejercicio hacer los saltos más anchos cada vez que los saltemos.

Puntos para recordar: Mantener el ritmo, mirar hacia el siguiente salto y permanecer en su línea. Podemos poner los saltos a una distancia de tres trancos, a una altura que domine el caballo con facilidad con un fondo proporcional a la anchura.

Tener tres saltos seguidos es más agotador que uno solo y hace que el caballo se esfuerce. Este ejercicio no se trata de altura, se trata de anchura y de hacer que el caballo se estire sobre su espalda y alargar su marco sobre los tres fondos. Asegura que el caballo traiga sus pies debajo de él para aumentar la fuerza del cabestrillo torácico.

martes, 8 de marzo de 2022

Caballos que derriban con un pie.


Amig@s del caballo! Hoy les doy un consejo para caballos que derriban con un pie alguna barra después de un salto.

Hay caballos que saltan limpiamente con sus extremidades delanteras, pero a menudo cuelgan un pie trasero y tiran alguna barra.

¿Qué podemos hacer?

Primero una revisión de la dentadura, comprobar que no tenga alguna pequeña cojera y revisar que no hay dolor en el dorso. 

Con el caballo sano y sin tener duda alguna de que tenga una molestia física, podemos trabajar ya la parte técnica montados. 

Ejercicio para mejorar su técnica:

‎Esta claro que debemos mejorar la técnica del empleo de los posteriores del caballo. Cuando saltemos, hay que asegurarse de que nuestra posición sobre el salto sea correcta. Si te quedas atrás y te cuelgas de su boca sobre el obstáculo, esto no le permitirá usar bien los cuartos traseros.

Podemos mejorar la posición y la técnica del caballo trabajando en ejercicios gimnásticos sobre cavaletis y saltos no muy altos pero a muy pocos trancos.

Debemos saltar manteniendo las manos suaves sobre todo sobre el salto y seguir su movimiento. También entrenar sobre un fondo ascendente con una barra trasera más alta que la delantera, este ejercicio lo motivara a bascular y usar más sus cuartos traseros sobre el obstáculo.‎

jueves, 3 de febrero de 2022

Técnica en el salto.

Amig@s del caballo! hoy les comparto unos consejos para mejorar la técnica sobre el salto.

Debemos asegurarnos de que la silla de montar se ajuste correctamente tanto al caballo como al jinete. 

Asegurarnos de tener la longitud correcta del estribo: deben ser lo suficientemente cortos para que puedan lograr medio asiento en el aire sobre un salto, ¡pero no tan cortos como para ser sacado de la montura durante un salto!

Cuando nos acercamos a un salto, lo ideal sería obtener un salto suave con una distancia adecuada, para lograrlo la rectitud, el equilibrio y la impulsión son clave.

La colocación de la parte inferior de la pierna es vital; asegúrese de que su pantorrilla esté en contacto con el caballo, y su peso sea empujado hacia abajo en el talón y a través del estribo.

Siempre debemos ir con el movimiento del caballo, pero cuidado de no adelantarse al caballo: Hay que esperar hasta que el caballo haya despegado antes de llevar los hombros hacia adelante.

La posición de salto debe ser el resultado del esfuerzo de salto del caballo. Hay que seguir el movimiento del caballo, por ejemplo, cuanto más basculas, más necesitarás doblar la cadera.

Traten de no agarrarse con las rodillas. Aunque esto siempre es tentador, puede hacer que la parte inferior de la pierna se deslice hacia atrás.


martes, 10 de noviembre de 2020

Trabajo fuera de la pista.

 

Amig@s del caballo! Todos sabemos que el trabajo del caballo se complementa con paseos por el campo, incluso se puede trabajar al caballo fuera de la pista, independientemente de la disciplina que practiquemos, los consejos de este post son para potros destinados al salto. Los caballos jóvenes que obedezcan sin resistencias,  se les irá poco a poco, mejorando  su musculatura mediante ejercicios  en el exterior por el campo. Se les ejercitará gradualmente en subidas  de  pendientes que se encuentren por el campo, a medida que las fuerzas se vayan desarrollando,  subiendo  pendientes  ligeras,  calibrando  la  longitud de  ellas  con respecto a la velocidad  del aire que se  lleve. Si la pendiente es  corta y fuerte se subirá al galope procurando siempre llevar la mano hacia adelante,  fijando  el  cuerpo  para  ayudar  el  centro  de  gravedad,  haciendo  que vaya hacia  adelante y nunca hacia atrás ya que pesaría demasiado  sobre riñones y miembros posteriores, lo que podría ocasionar sobreesfuerzos innecesarios para los que el caballo no estuviera preparado. Del mismo modo que fortalecemos la musculatura y pulmón corazón del caballo  o  potro  subiendo,  podemos  fortalecer  el  equilibrio natural, bajando pendientes, también  poco a poco, sin forzar y  por la línea de máxima pendiente, en línea recta, sin  que se  desvíen  lateralmente, con  el peligro inminente de una caída o por atravesarse en la pendiente. Todos estos ejercicios se tienen que controlar por el jinete inteligentemente y sin  forzar, pues  no  nos  cansaremos  de  repetir que cualquier ejercicio será mejor si se queda corto en su intensidad, que si se pasa, pudiendo perjudicar tanto el físico como el psique. El caballo es animal muy sensible a los forzamientos de trabajo, pues repetimos que su gran memoria almacena los trabajos excesivos, produciéndole  miedos  y  malos  recuerdos  que  aflorarán  en  los  momentos  menos esperados, sin tener en cuenta la posibilidad de una lesión muscular o de tendones o articulaciones o vainas, etc. que se pueden manifestar claramente  o  llevar  ocultas  hasta  que por  un  aumento  de  esa  lesión,  se manifieste  y  no  sepamos  a  qué  es  debida.  Esto  es  común  en  jinetes  despreocupados,  que no  tienen un método  cotidiano  y creen que los  caballos son animales o bestias a las que hay que exprimir hasta el agotamiento. En los ejercicios por el campo, hemos mencionado  las subidas y bajadas dependientes y también diremos  que es muy conveniente el comenzar por pasar pequeños obstáculos, fosos, zanjas, arroyos, setos, matojos, etc. que hagan el trabajo sencillo  y agradable y sirva  para infundir ánimo  al caballo que su futuro es saltar lo que el jinete le ponga por delante, pero no se debe forzar a los caballos a que salten alturas grandes sin estar preparados, los grandes obstáculos vendrán «de la mano».


jueves, 2 de julio de 2020

Adiestramiento para salto 2.


Amigos del caballo! En este post les comparto unos consejos para caballos jóvenes de salto. Cuando un caballo debuta en una prueba pública, sufre un gran estrés, que se le supera con paciencia. Cuando el caballo salta relajado las primeras  pruebas a poca altura, le conduciremos  progresivamente a pruebas de  mayor  compromiso.  La  sensibilidad  del  jinete o  la  del  entrenador  o profesor, si  el jinete es  demasiado  joven  o inexperto para darse  cuenta de estos condicionamientos, es la encargada de avisamos, de que el caballo domina  esa  dificultad  y  es  capaz  de  pasar  la  página  y  emprender  la  dif icultad  siguiente.  Estos  progresos  se  materializan  en  las  competiciones y llevadas a los actuales programas diremos que los caballos debutan en las  pruebas  de  quinto,  cuarto  grupo  para  ir  escalando  dificultades  hasta llegar a las  de  primer  grupo y  pruebas internacionales,  cuando  la edad  y estado anímico lo requieran.
Pero para llegar a estas pruebas debemos comenzar por enseñar a saltar al  caballo, que tendrá  entre  tres  y cuatro  años.  Es  conveniente  retrasar  el comienzo de la enseñanza del salto, sobre todo si el caballo no está todavía  suficientemente  formado  físicamente  o  si  no  se  le  ha  podido  comenzar a trabajar a tiempo. A los  cuatro años el caballo está bastante hecho, recordaremos  a tal efecto que  en el hipódromo,  las  carreras  clásicas  se  corren  a los  tres  años, aunque estas comparaciones no son excesivamente válidas pues el PSI es muy precoz y comienza su vida hipodrómica  a los dos  años propiamente, pues un yearling (caballo de un año) es el caballo sin hacer, aunque galope. 
El  comienzo  de  la enseñanza  para saltar hemos  comentado  que se  iniciaba, saltando pequeños obstáculos en libertad o a la cuerda, ahora montado también repetiremos lo mismo, pequeños obstáculos que pueden ser desde barras en el suelo, a barras cruzadas o cavalettis. El jinete también debe protegerse, si protegemos al caballo contra golpes mediante colocación  de calcetines de manos  o protectores de pies o mediante vendas, el jinete debe llevar casco duro, pues una caída y golpe en cabeza no  es  raro, manejando  obstáculos  y potros,  la cabeza es  delicada.
Cuando  el  potro  obtiene una  buena condición  física,  tiene  los  músculos trabajados y bien desarrollados, comenzaremos por el paso de barras en el suelo,  o  mejor  una barra y poco  a poco  se  eleva a  su  soporte y se  colocan a distancia entre 1 m y 1,10 m para pasarlas al paso, pues si fuera el paso  de ellas  al trote la distancia  se  aumentaría hasta 1,30 m.  Estas  son distancias  normales que pueden ser variadas  teniendo en cuenta la constitución del  caballo. Para los  ponys se  acortarán hasta unos  0,90 m  para atravesar al paso y 1,10 al trote. Pero todo es relativo, porque un Shetland no es un pony  C y  la distancia variará. Hay  un procedimiento para calcular la distancia de cada caballo y es, en una pista limpia de huellas, pasar los cavalettis  y comprobar  que las huellas de las pisadas del potro quedan en el centro del espacio entre los dos cavalettis, caso contrario podremos variar esa distancia, aumentando o disminuyéndola. 
La  altura de  los  cavalettis se  aumentará, comenzando  por el último, cuando los anteriores se pasan con facilidad, relajado y levantando los pies y manos y bajando la cabeza-cuello, todo ello procurando no perder ni el ritmo, ni la cadencia y mucho menos la impulsión. La duración de un entrenamiento sobre cavalettis puede durar aproximadamente unos tres meses. 
En el primero: paso y trote sobre barras en el suelo. 
En el segundo: paso y trote sobre altura normal. 
En el tercero: paso y trote sobre altura máxima. 
Cada día se deben pasar cavalettis cuatro o cinco veces al paso y al trote en combinación con el trabajo normal. Cuando esto está bien  aprendido se podrá enseñar a saltar el último cavaletti, esto  es  así:  se  colocan  tres  o  cuatro  cavalettis  a  distancia entre ellos de  1,30  m  y se  atacan al trote y si al pasar el último cavaletti el caballo se  pone al galope,  y  este  es  relajado  y  confiado,  el  ejercicio  está  bien  realizado.  Cuando así ocurra, pondremos  otro doble a continuación a unos 3 m y atacaremos la calle nuevamente al trote, saltando el primer doble al trote y el segundo al galope. Cuando pongamos, como  último, un cavaletti triple procuraremos aumentar la distancia 3,50 m aproximadamente.
También podremos  montar  un obstáculo  de  fondo  en el  último  cavaletti poniendo  unos  postes  detrás  del  último  cavaletti, pero  siempre  con  poco fondo, pues si el fondo aumentara  tendríamos que aumentar la distancia entre el penúltimo cavaletti y el obstáculo de fondo,  poniéndolo  a 6 o 6,50 m para que quepa un tranco. Es  conveniente tras pasar la calle de cavalettis, disminuir  el aire con  paciencia  y sin dar tirones,  pues es  normal que el potro, al encontrase  libre, del pase de la calle se  alegre y aumente el aire, con  paciencia se  le debe restituir a  un aire inferior, sin darle  fuertes tirones,  pues  el potro  pronto asociará  la salida de la calle con los  tirones  y acelerará a la salida  del ejercicio, provocando la ira del jinete poco preparado.
También es muy conveniente salir de la calle de los cavalettis dando  giros a derecha e izquierda indistintamente o insistiendo sobre el lado que tenga  más  dificultad  el  potro,  que  suele  ser  el  derecho,  por  su  postura  en el vientre de la madre. También podemos  colocar barras en el suelo en abanico a derecha e izquierda de la calle de cavalettis para atacarla al paso por la parte más estrecha y por el centro al trote, procurando tengan, por esa parte 1,30 m Si  al  final  de  la  calle  ponemos  dos  obstáculos  a  6,50  estaremos  enseñando al potro a pasar un doble a 1 tranco. Si  al  final  de  la  calle  ponemos  otro  obstáculo,  que  puede  ser  de  fondo, a  unos  10 m  a  10,10 o  10,20  m  (según el caballo)  estaremos  enseñando  a saltar un triple. Y si  a  la  salida  de  la  calle  en  un  arco  de  unos  15  m  y  90º  ponemos  tanto a la derecha como a la izquierda, un obstáculo de fondo vertical, estaremos enseñando al potro a ligar un obstáculo con otro. Cuando todo esto esté bien aprendido, podemos saltar un obstáculo solo al galope, con o sin  barras en  el suelo,  atacando  de frente  y  volviendo una  vez  a  cada lado para efectuar un ocho de cifra con el obstáculo en el centro de los dos círculos. Se pueden hacer ejercicios muy diversos, comenzando por el paso y ejercitándolos al trote y galope, siempre procurando que el potro esté bien colocado y llevado entre piernas y manos, comenzando por un ejercicio muy fácil pero que nos pondrá a nuestra disposición  toda  la  flexibilidad del caballo, el ejercicio es «la espalda adentro» que ya dijimos anteriormente.
Estos ejercicios preparatorios para poder disponer de las fuerzas del caballo se intercalarán con paradas y medias paradas, las famosas transiciones, paso atrás, trotes largos, galopes sobre círculos pequeños para que no se acelere y poder cadenciar, galope en línea recta, comprobando la respuesta a la cadencia, el equilibrio, obediencia y rectitud, pues es fácil el alargar, pero siempre resulta más difícil acortar los aires, sobre todo el galope. También se  puede  comenzar  a ejercitar con  barras en  el suelo  en vez  de cavalettis: Seis barras en el suelo, puestas paralelamente a 1,30 m o 1,50 m para pasarlas  un par de  veces  al paso  en las dos  direcciones,  luego al trote, dejando  libertad al dorso,  para volver  a pasarlas  tras haber efectuado  una vuelta o círculo antes de  volver a enfrentarlas.
Podemos  continuar con barras cruzadas a poca altura, con una barra delante y otra detrás a unos 2,70 m o convertir las cruzadas en obstáculo vertical de dos barras, aumentar y disminuir  la velocidad del galope, combinando con cavalettis al trote o combinar dos ejercicios: Barra en el suelo, obstáculo vertical, 5 trancos, obstáculo vertical, barra en el suelo. Esto pasado en las dos direcciones,  reduciendo los 5 trancos centrales a 4 y 2. Pero todos los ejercicios los debemos aplicar a lo que le convenga a cada caballo, pues no hay dos caballos iguales, y ni siquiera en la cuadra habrá caballos que teniendo la misma edad  necesiten el mismo trabajo, pues  la  planificación  de  las  competiciones  nos  habrán  orientado,  en  los meses de más intensidad de competiciones, hacia un número determinado  de  ellas,  con  diferencia  de  dificultad,  según  la  planificación  sea hacia una meta nacional o internacional con los campeonatos de Europa, del mundo, juegos mundiales u olímpicos. Tendremos en cartera, trabajos de mantenimiento, para un caballo bien domado que no tiene necesidad de ningún rendaje especial y lo podemos mantener con un trabajo ligero de paso y círculos o vueltas, con las piernas atentas actuantes,  igualmente  sobre  diez  minutos  al  trote  en  círculo,  cediendo  a la pierna, sobre todo actuando con la pierna interior, pasando barras en el suelo  al  trote en las  dos  direcciones, como se dijo, un  par de veces,  al trote también sobre el obstáculo con barras delante y detrás, en las dos direcciones.
No  olvidar  saltar  en  ángulo  e  igualmente  en  círculo  o  con  barras  al  pie  y detrás pegadas al obstáculo. Esto se puede repetir  a mayor velocidad como recordatorio de las competiciones,  un par de  veces,  o  bien a  una cadencia  más  lenta  si  venimos  de una competición rápida y hay que restablecer el equilibrio.

viernes, 1 de mayo de 2020

Es adecuado dar más libertad?

Amig@s del caballo! les agradezco mucho que visiten este nuestro blog, un espacio dedicado al caballo y su buen manejo. Hoy en este post les hablaré de la importancia que tiene en el salto no intervenir mucho en el caballo. Cuando el caballo entiende su trabajo, pasamos a la fase de dar libertad de acción:
Tenemos que entender bien primero que  una cosa es dejar hacer y otra bien distinta es inhibirse y no hacer nada.  No  y  no  es  la  respuesta.  Una  cosa  es  no  pelearse  y  dejar  hacer,  y  otra  cosa bien distinta es la pasividad, que se puede decir que en la equitación no es recomendable. En la práctica de ejercicios, en el trabajo,  es muy útil  ceder y  dejar hacer para, inmediatamente, volver a tomar el mando  y exigir, dirigir y controlar, pero dejando y cediendo.  No es contradicción. Para saber mandar hay  que  saber  obedecer. Para saber oponerse y  exigir tendrá que saber ceder y dejar hacer, hasta el punto de que se considere justo. Debemos  decir  no a la pasividad,  pues colocarse  convenientemente con su  peso,  fijarlo  en  el  buen  sitio,  secundar  los  desplazamientos  de  centro de  gravedad  que se  vayan sucediendo,  provocar  impulsión,  tomar  contacto con la boca del caballo a través de las riendas  para dirigirlo hacia donde convenga, con una serie de acciones, ¿es pasividad? No. Las  acciones  del jinete deben ser  pocas,  pero  deben ser  obedecidas.  Una vez indicadas  por medio  de las «ayudas», el caballo debe realizarlas todas  y el jinete tendrá que secundar  esas  acciones,  esos  desplazamientos  y, si hiciera falta, tendrá que dejar sentar con máxima energía su voluntad, pero dejando  servirse de su equilibrio y de sus  fuerzas, provocando  que sea el caballo el responsable de sus acciones. Un caballo libre de la preocupación  de  transportar un jinete, debe  poner  toda  su  atención  en  lo  que está  haciendo  y  mediante  la  repetición  aprenderá  finalmente  a  emplear sus medios con precisión y a nuestra satisfacción. 
Un caballo que presenta acciones  alocadas,  escapadas,  defensas,  etc. lo hace, casi siempre, para sustraerse de las acciones  del jinete que le provocan o le han provocado dolor y las recuerda. Esto lo debemos borrar de su  memoria,  mediante pequeños  engaños,  ceder  y exigir,  hasta  llevarlo  al buen camino. Un buen caballo es el que, mediante el buen trabajo, utiliza sus energías en el ejercicio que se le pide, pero presentándolo ante él y dejándole hacer.  Nuestra  inteligencia  está  por  encima  y  tendremos  que  pensar  que para realizar esos ejercicios el caballo deberá comenzar por realizarlos al paso, luego al trote y  después al galope, bien  sobre una vuelta,  bien  sobre un círculo o lo que corresponda. Quizás haga falta hablar de algún ejemplo, orientado hacia el salto. Un potro,  un caballo  nuevo,  comenzamos  por  pasar  barras en  el  suelo  al paso, luego al trote, poco a poco  más  elevadas,  con barras de atención en el suelo o sin ellas, para llegar a presentarle un vertical o un fondo y atacarlo  al  galope,  pero  habiéndole  dejado  disponer  de  sus  fuerzas,  de su equilibrio y que no piense que vamos  a ser nosotros los que mediante acciones  sobre las  riendas  le vamos  a restituir a su  equilibrio,  porque si hacemos  esto, el caballo estará siempre pendiente de nuestras acciones  y no pondrá de su parte nada. El resultado será malo, será el derribo del obstáculo y haremos un caballo sucio. El caballo limpio es el que  se asusta al derribar, porque  no es lo habitual, e  incluso  porque el tropezar  con  una barra no  es  placentero  para él.  A veces  puede llegar a ello por distracción  o por demasiada  intensidad  en las repeticiones, y llega el aburrimiento. Un  ejercicio  bien  pensado,  con  el  jinete  bien  colocado,  fijo  y  dejando  hacer, para que el caballo emplee sus fuerzas es el mejor. El caballo recordará que el jinete no le salva  a la última hora de  tropezar con un vertical o un fondo y será él el que mida y adopte el mejor  terreno para batir y saltar el obstáculo, si nosotros le hemos puesto en el buen camino, a la buena acción,  en  las  condiciones  idóneas  para  el  final,  le  diremos  que  sea  él  el  que tenga que solucionarse el problema, pues si se lo solucionamos  nosotros, tendremos  que hacerlo  siempre  y la  equitación nuestra será  terriblemente complicada, en cada momento, para cada obstáculo, tendremos que elegir el mejor terreno y si nos equivocamos, la falta será segura. Da gusto  ver  caballos  que saliendo  sus jinetes a  «batir»  en  un  recorrido de obstáculos complicados, con distancias intermedias y combinaciones cortas y/o largas, ellos mismos, alargan y acortan, pues lo han practicado en los entrenamientos y lo recuerdan. Deben ser ellos solos los que se solucionen sus problemas, reanudar sus cambios de equilibrio, mandando en todo momento, pero dejando hacer es y será lo mejor para que el caballo tenga libertad para ejecutar ese ejercicio disponiendo de todas sus  fuerzas. La libertad absoluta, está indicada solamente en los descansos, en paseos sin contacto con la boca, ni con las piernas. Pero  en  un  recorrido  de  obstáculos  habrá  que  manejar al caballo, y con tacto dejarlo hacer. Amigos, si tienen la experiencia necesaria, saben a que me refiero!