Qué es exactamente el hormiguillo
El hormiguillo es una infección bacteriana y/o fúngica que afecta principalmente a la ranilla, aunque en casos avanzados puede extenderse a los surcos laterales, al surco central e incluso a la línea blanca.
Se caracteriza por la descomposición del tejido, mal olor y una textura blanda o ennegrecida.
Las bacterias anaerobias implicadas prosperan en ambientes húmedos, sucios y poco ventilados, lo que explica por qué aparece con tanta facilidad en épocas de lluvia o en cuadras mal gestionadas.
Síntomas más comunes
Los signos del hormiguillo son bastante reconocibles:
- Olor fuerte y desagradable al limpiar el casco.
- Ranilla blanda, negra o descompuesta.
- Surco central profundo, a veces en forma de grieta.
- Dolor a la presión en casos avanzados.
- Cojera leve o intermitente cuando la infección progresa.
- Humedad persistente en la zona afectada.
Detectarlo a tiempo es clave: cuanto antes se actúe, más rápido se recupera el casco.
Causas principales
El hormiguillo no aparece por azar. Suele deberse a una combinación de factores:
1. Humedad constante
Camas mojadas, paddocks embarrados o suelos que no drenan bien.
2. Falta de limpieza
Un casco que no se limpia a diario acumula materia orgánica que alimenta a las bacterias.
3. Herrado o recorte inadecuado
Una ranilla poco funcional, comprimida o con surcos profundos favorece la infección.
4. Mala ventilación en la cuadra
Ambientes cerrados y húmedos aceleran la proliferación bacteriana.
5. Sistema inmune debilitado
Caballos enfermos, estresados o con mala nutrición pueden ser más propensos.
Cómo tratar el hormiguillo paso a paso
El tratamiento es sencillo, pero requiere constancia y una buena técnica.
1. Limpieza profunda del casco
- Retirar toda la suciedad con el limpiacascos.
- Secar bien la ranilla con papel o algodón.
- En casos severos, el herrador debe recortar tejido muerto para exponer la zona afectada.
2. Desinfección
Los productos más utilizados son:
- Yodo povidona (clásico y eficaz).
- Hipoclorito diluido (agua con lejía muy suave).
- Sulfato de cobre (en polvo o en soluciones comerciales).
- Productos específicos comerciales para ranilla.
Aplicar siempre con moderación y evitando irritar tejido sano.
3. Mantener el casco seco
Es el punto más importante del tratamiento.
- Cambiar la cama con frecuencia.
- Evitar zonas embarradas.
- Usar serrín o viruta seca.
- En casos graves, aplicar algodón seco en el surco central para mantenerlo abierto y ventilado.
4. Revisión del herrador
Un buen recorte puede:
- Abrir surcos cerrados.
- Eliminar tejido muerto.
- Mejorar la funcionalidad de la ranilla.
- Corregir aplomos que favorecen la humedad.
5. Constancia
El hormiguillo mejora en pocos días, pero la recuperación completa de la ranilla puede tardar 2 a 6 semanas, según la gravedad.
Cómo prevenir el hormiguillo
La prevención es mucho más sencilla que el tratamiento.
1. Limpieza diaria del casco
Un hábito básico que evita la acumulación de humedad y suciedad.
2. Camas secas y bien gestionadas
La cama debe absorber, ventilar y mantenerse limpia.
3. Suelos drenados en paddocks y prados
Evitar que el caballo pase horas en barro.
4. Recorte o herrado regular
Cada 5–7 semanas según el caballo.
5. Ventilación adecuada en la cuadra
Ambientes secos = menos bacterias.
6. Revisiones periódicas
Detectar pequeños signos antes de que se conviertan en un problema mayor.
¿Cuándo llamar al veterinario o al herrador?
Aunque la mayoría de los casos se pueden manejar en casa, es recomendable pedir ayuda profesional cuando:
- Hay cojera evidente.
- El surco central está tan profundo que parece una grieta.
- La ranilla sangra o duele al tacto.
- El caballo tiene infecciones recurrentes.
- El hormiguillo se extiende hacia la línea blanca.
Un diagnóstico temprano evita complicaciones como abscesos o infecciones más profundas.
Conclusión
El hormiguillo es un problema común, pero totalmente controlable si se actúa con rapidez y se mantienen buenas prácticas de higiene y manejo. La clave está en mantener el casco limpio, seco y funcional, y en trabajar de la mano con el herrador y el veterinario cuando sea necesario.







